“Más allá de los tratamientos médicos, es esencial reconocer cómo la percepción de uno mismo influye en la calidad de vida y en la adherencia terapéutica. El cáncer no solo afecta al cuerpo a nivel físico, sino también a la identidad, a la autoestima y a la forma en la que las personas se relacionan con su entorno. Y es justamente ahí donde el cuidado enfermero marca la diferencia”. Así lo destacaba Pilar Fernández, directora del Instituto Superior de Formación Sanitaria (ISFOS) del Consejo General de Enfermería (CGE), en la inauguración de la II jornada “Cáncer y autoimagen: cuidados dermocosméticos en el paciente oncológico”, una jornada multidisciplinar organizada con la colaboración de La Roche Posay.
Y es que como subrayaba Diego Ayuso, secretario general del CGE, “las enfermeras tenemos una posición privilegiada para ofrecer cuidados dermocosméticos que van más allá de lo estético. Se trata de cuidados que alivian los efectos adversos de los tratamientos, que previenen complicaciones dermatológicas y que, sobre todo, devuelven al paciente una parte de sí mismo que siente que ha perdido. Por eso, hablamos de autocuidado, pero también de autoestima, de bienestar emocional, de humanidad…”
Isabel Castillejo, directora del área Medical de L´Oreal Dermatological Beauty, resaltaba que “el 80% de los pacientes oncológicos experimentan efectos del tratamiento sobre la piel, impactando en su calidad de vida. Por ello, llevamos más de trece años trabajando y desarrollando la primera tabla de recomendaciones dermocosméticas del cuidado de la piel del paciente oncológico, dirigida a reducir los efectos adversos provocados por los tratamientos”.
La voz de los pacientes
Para ser conscientes de cómo afecta a los pacientes un proceso tan agresivo como el del cáncer, durante la jornada han podido escuchar el testimonio de Gema Gómez Romero, una paciente de cáncer de mama H2+, uno de los más agresivos, pero también de los más estudiados. A lo largo de su proceso ha pasado por quimioterapia, cirugía, radioterapia y quimioterapia otra vez. Actualmente está curada, con revisiones periódicas. “Por encima de toda la parte física, que es muy dura, el viaje emocional es lo peor, sobre todo por la incertidumbre y el miedo. Al final acabas siendo otra persona. Vivimos en una sociedad en la que es difícil estar triste, con el duelo, el miedo y lo mal que lo estás pasando no puedes mostrar que estas triste”.
“Las enfermeras son claves en todo el proceso, me han ayudado mucho más que los médicos. Los médicos te ayudan en lo físico, pero la enfermera es la que te ayuda en todo el proceso emocional. La enfermera me anticipó cosas que me podían ayudar, me sugirió que me tatuara las cejas para que no me viese tan rara, me aconsejó cómo preparar mi piel, es la que ha estado conmigo en la quimio, la que me acompañó al quirófano… y ha hecho millones de cosas que me han ayudado en lo emocional”, detallaba.
Tratamientos y piel
Por su parte, Tatiana Massarrah, coordinadora de la Unidad de Investigación Oncología Médica del Hospital Universitario Gregorio Marañón (Madrid), analizaba los efectos adversos de las terapias oncológicas en la piel, especialmente en cabello, piel y uñas. Así, señalaba que “vamos hacia una medicina personalizada, en la que los tratamientos abordan la enfermedad de forma mucho más precisa. Igualmente debemos llevar a cabo desde nuestra práctica enfermera una aproximación al paciente de forma individualizada, contemplando otros aspectos como los emocionales, psico-sociales, culturales y espirituales”.
De hecho, Leonor Prieto Cabezas, directora científica de L’Oréal Dermatological Beauty, recordaba que “las terapias oncológicas reducen la tolerancia de la piel a los productos cosméticos. Así, un cuidado inadecuado puede alterar la estructura y la funcionalidad de la barrera cutánea y agravar los efectos secundarios de las terapias oncológicas y la sensibilidad de la piel”.
Y es que un paciente oncológico, a lo largo de su proceso, pasa por tratamientos con secuelas muy dispares, desde cirugías que dejan cicatrices, amputaciones u ostomías, linfedemas, problemas en la piel provocados por la radioterapia, hasta alopecia o consecuencias derivadas de la quimioterapia. Por ello, como ha señalado Arantxa Ruiz, supervisora de Enfermería del Hospital MD Anderson Cáncer Center Majadahonda (Madrid), “las enfermeras han de estar formadas y preparadas en todos los aspectos del proceso para educar a los pacientes”.
Finalmente, Sonia Aparicio Ibáñez, directora de Enfermería del Hospital Universitario Vithas Madrid Aravaca, detallaba cómo es el modelo asistencial en su centro, donde “el papel de la enfermería es esencial y multifacético: combina la educación, el acompañamiento emocional, la detección precoz de alteraciones psicológicas y la implementación de cuidados específicos que favorezcan la adaptación del paciente a los cambios en su imagen corporal. Esta labor no solo mejora la calidad de vida del paciente, sino que también refuerza su dignidad y autonomía”.

La jornada concluía con un taller de maquillaje terapéutico, algo que pueden utilizar tanto mujeres como hombres, no sólo para que se vean mejor, sino también para mejorar su autoestima, pues el objetivo del maquillaje corrector es devolver al rostro su aspecto natural y uniforme.

